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17 de abril de 2012

Publicado: abril 27, 2012 en Uncategorized

No puedo más. No se que le ocurre a mi cabeza. Creo volverme loca.

Llevo años compartiendo piso, pero este año se me está haciendo muy difícil que entre ellos se encuentre mi enamorado. Todo se está yendo al traste, y juro y perjuro que nada tiene que ver con  mi enfermedad.
Me he adaptado a comidas copiosas, a noches locas de alcohol, a probar un poco de aquí y otro de allí, todo eso claro sin ni siquiera pensar en ir al baño y echarlo todo por el toilet. Y no por el hecho de no querer hacerlo, sino porque sabes que te van a oír y luego tienes que justificar.

Aquí viene la “palabra clave” del asunto, justificar. Todo tienes que justificarlo, el porqué un día no almuerzas, el porqué todas las noches cenas fruta, el porqué evitas picar lo más mínimo entre horas. Y de buena cara, a la recién llegada, le pones cualquier excusa (quien ha es cómplice de este loco demonio-o ambas (anorexia y bulimia)  saben que en el cajón tenemos no una, sino el cajón repleto de excusas) y “cuela”. Sonríes y todo se ha quedado igual.

En cambio con la persona que ya conoce del problema, no cuela, y por no tener que poner excusas estúpidas  y al final acabar discutiendo, acabas diciéndote a ti misma: Perdedora, comete eso y el año que viene “Dios dirá”.

Pues bien, así llevo más de ocho meses, cediendo a mi misma, y he puesto todo y cuando digo todo, me refiero hasta mi propia piel para que nada relacionado con mi enfermedad llevará todo al “traste”,  pero como en toda pareja normal, hay miles de puntos en los cuales no debes caer para que todo se rompa. Y por mi parte yace casi muerto.

Queridas amigas y amigos, si hay alguien por ahí que pueda leer esto. Creo que todo se ha  muerto. Y esta vez no fue culpa de mi enfermedad y orgullosa me siento de decirlo; por el contrario mi pensamiento anda culpándome de lo  asquerosa, gorda, obesa, y mil cosas más que podría decir sobre mi misma.

       Que lástima.

9 de marzo de 2012

Publicado: marzo 9, 2012 en Uncategorized

Acabo de llegar de mirar escaparate tras escaparate y vuelvo de nuevo con lágrimas en el alma – en los ojos no tengo prohibido, pues fui acompañada por mi actual pareja, y sería para él lamentable que me pusiera a llorar porque unos pantalones no suben y los otros subieron esforzando.

Apenas tengo tiempo de escribir, pues a escondidas lo estoy haciendo y me tiene que dar tiempo de borrar cualquier rastro que quede de está página.

No podría ahora mismo describir lo que realmente siento, es una angustia tan honda que sólo reaparecen ideas de un pasado que siento tan cercano, siendo clara diria que yo misma con un cuchillo moldearia mi cuerpo. Es asi realmente como me siento.

Hoy, después de varios meses, voy a salir de fiesta y ahora no cabe un no, no entra, pero lo único que me apetece es hundirme entre las sábanas y gritar al demonio que venga y me recoja.
Y el sentir todo esto me hace sentir aún más idiota, y es un circulo que nunca se acaba, que siempre permanece.

El tiempo se acaba  y sólo diré a mi pequeño lugar, que intentaré deshacerme de estos locos pensamientos.

19 de febrero de 2012

Publicado: febrero 19, 2012 en Uncategorized

Es impotencia. Esa es la palabra con la que  puedo describir mi situación. No se si ya lo dije aquí, en mi pequeño cuaderno de los secretos, pero llevo algo más de dos meses con un pequeño problema de salud que apenas me deja moverme. No hablo de andar de la cocina al salón, de ir a comprar, hablo de que no puedo ir a nadar, correr, andar, dar paseos, emborracharme, salir de fiesta.

Aquí si que puedo decirlo: tengo miedo. El martes pueden darme alguna respuesta de todo esto, y tengo miedo a la respuesta. Actualmente ando cursando una beca que me costó sudor y casi lágrimas conseguir y puede que todo se vaya por la borda. Y no, no me voy a morir, pero ¿saben qué? para mi es importante vivir y seguir mi rutina.

Como ya sabreis – si hay alguien que me lee- cualquier alteración en la vida, altera en la mente y sobre todo en esa parte de nuestra mente enferma (porque las cosas hay que llamarlas por su nombre). Dos yo: una real y otra enferma. Ambas actualmente combaten, una se preocupa por cosas reales y otra por una báscula, calorias de más, no movimiento….

Pues bien, como ya dije, todo se altero: resurgió la maldita. Bebo la máxima cantidad de agua para sentirme saciada, en estos dos meses he conseguido no tener ganas de comer, no tener problema en rechazar la comida, la rica comida. Mis desayunos son una pequeña fruta, mi comida es reducir el plato y la cena: según el humor de mis padres y su tolerancia: otra fruta. Agua, agua y te.
Se que estoy cometiendo grandes errores lo se, y más con la medicación que llevo para ver si mejora mi estúpida pierna, mi estúpido cuerpo (cosa que no ocurre por ello el martes ir al especialista-).

Escribo aquí, porque nadie puede reprocharme, porque es mi lugar, son mis sentimientos. Y ahora mismo soy egoista, me importo yo y quiero recuperarme porque creo que me lo merezco, porque creo que luché y lucho cada día. He perdido muchas cosas por el camino por poder conseguir lo que hoy tengo y tengo miedo a perderlo.

Necesito volver a volar, o al menos, a andar sin dolor, ni físico ni mental.

Pdt: deseo y ansio que nadie que me conozca pueda leer esto, podría desmoronarme por completo.

13 de febrero de 2012

Publicado: febrero 13, 2012 en Uncategorized

Da igual, aquí cada uno viaja en su mundo sin importar el mundo del otro. Hace días que volví a casa -de mis padres- a  pasar unos días y aunque siempre se me hace algo difícil (sobreactuar agota), creo que esta vez en muchísimo tiempo es la más complicada.

Creo recordar ponerme tres mil “metas” sobre peso, sobre horarios, rutinas y formas de hacer y también creo recordar que en muy pocas ocasiones logré cumplirlas al 100%, no ya por mi , si no por mi alrededor. Y es que aunque lo cierto es que me siento realmente sola, conmigo misma, vivimos en un mundo rodeadas de personas. Y a nadie le gusta que le vean no cumpliendo “normas sociales”. (Fue así como se me ocurrió nombrarlo).

Hoy he vuelto a discutir con mi madre, más que discutir yo, discutió ella. Nada que ver con mi “problema” ni mucho menos, – como ya sabeis después de 11 años atrapada en una ratonera la cual nadie descubrió, no va a ser ahora algo importante- ; pero la discursión me dolió. Si, me dolió, porque aunque ya se que ella sólo piensa en si misma, yo también quise pensar en ella y creo que no le gustó oir una pequeña verdad sobre la realidad – lo cierto es que en muchas ocasiones preferimos que no nos las cuenten- pero está vez fue de manera totalmente inofensiva y siempre, -¿dije siempre? – pensando en ella. Pero no, de nuevo fallé.

Hice una gilipollez, pero lo hice. A parte de que llevo días evitando cualquier pequeña porción, toma de comida que sin percatarse nadie pueda ahorrarme; comparé mi peso y medidas con modelos, con mujeres “no reales” – estaremos de acuerdo en su no realidad- pero tan, tan deseables.

Por favor: no llamar a esto recaida. No, porque si es asi. Me caigo.

12 de noviembre de 2011

Publicado: noviembre 12, 2011 en Uncategorized

No quiero ser anoréxica, o mejor dicho no quiero volver a recaer en algo en lo que siempre seré. ¡Mejor así!
¿Y saben por qué no lo quiero? Porque pude ver que no era más feliz en ese absurdo laberinto. Qué lindo pensar así, ¿verdad?

Pues no es exactamente ese pensamiento, aunque si es el que deseo que perdure en mi cabeza. Que no deje de comer y que coma como una cerda no significa que no haya dias, ni horas en las que no me recuerde a mi misma que me estoy equivocando. Aunque lo cierto es que no engordé un gramo, no es eso ya lo que realmente me empieza a interesar, si no el hecho de descansar yo y mi mente agusto, tranquila.

Muchas veces he pensado en como pude llegar a provocarme a mi misma una enfermedad tan destructiva (ya no porque te destruya fisícamente, que conmigo nunca pudo, si no psicológicamente), y en verdad encuentro muchas respuesta a lo mismo, y saben como lo resumo: por encontrarme a mi misma. Así es, necesitaba ser exitosa en algo, y donde realmente podia serlo era en algo en lo que nadie pudiera intervenir, que sólo fuera parte de mi voluntad.

Hoy en dia, mi familia desconoce todo esto, y quien lo conoce ni lo entiende. Y es que no es solo decir no a un plato de comida, a una chocolatina, si no es un malestar, desgana, ganas de bronca, discursiones, todo porque tu mente se encuentra atascada, sin salida.

Anoche estuve al límite, da igual por el motivo, da igual por la forma, estuve al límite. Y volví a enloquecer, volvi a dejar de controlarme, volvi a morderme, a golpearme y si hubiese estado sola, hubiese vomitado hasta lo último de mi estómago; y es que es terrible, es como un demonio el cual espera, espera, espera y en cuanto que tiene la oportunidad ahí sale, ahí estás tu enloquecida y quien mira desde otros ojos solo te ve a ti, loca, incoherente… .

Añoro cuando yo tenia en control de mi misma, añoro mi vida enferma.

(Perdóneme por estos pensamientos).

12 de agosto de 2011

Publicado: agosto 12, 2011 en Uncategorized

Hace tiempo que no nos vemos.  Lo cierto es que pocas ganas tenía de hacerlo, pues por una parte este lugar siempre me hace volver al pasado, y no es cosa que me alegre tremendamente.

Vuelvo con ansias, ansias de otra vida, parecida a la de antes, pero no igual. Aunque evito hacerlo, a veces da lugar a que haya un momento en el día en el cual no tengas nada que hacer, ni con lo que entretenerte y es ahí realmente cuando miras hacia abajo, tocas, rozas y ves lo que siempre has odiado: tu cuerpo.
Ahí radica mi problema, hace cuatro meses, ni siquiera tenia tiempo de mirarme al espejo para intentar disimular alguna absurda espinilla que queria hacer presencia en mi rostro; y en cambio de hace dos meses en adelante tengo tiempo de repasarme todos los rincones escondidos y no tanto de mi cuerpo. Ya no sólo repasarlo, si no acordarme de él.

Pues bien, no se si es una vuelta atrás, si sólo es una visita o si vengo a quedarme; pero en mi pensamiento vuelven a aparecer todas esas ideas que durante más de 11 años han ocupado mi vida. Realmente intento evitar dañarme, convenciéndome a mi misma que debo amarme tal y como soy, que debo de mostrarme sexy con o sin esos kilos de más, que debo estar segura de mi misma…pero ya saben, como siempre, fracasé y frasacaré siempre, o al menos hasta verme feliz con mi cuerpo.

No crean que en todo este tiempo descuide milímetrro mi dieta, pero lo que si es cierto es que mi actual situación no es que agrade a que yo pierda esos kilos que me sobran y eso  me hace cada día pensar de nuevo en situaciones ya vividas y repetirlas…tanto así como vomitar tras alguna comida algo copiosa, evitar ingerir alimentos cuando corresponde….pero no es fácil creédme y ello me hace ser muy infeliz.

Ya no sólo te tortura mentalmente , si no que ello se traslada a la relación con otras personas y a la forma de vivir. El ser infeliz con mi cuerpo me hace ser tremendamente insegura, en cuando a mis capacidades académicas, a mi pareja, a mi puesta hacia el futuro; e incluso a cosas tan absurdas como comprarme una prenda de vestir…cosa que odio, y que intento evitar por todos los medios.

Este es mi único rincón en el cual puedo ser yo misma, ser yo misma de verdad; ya que en la sociedad en el cual vivimos no es agradable escuchar de boca de nadie situaciones y pensamientos tan horrorosos como los que yo he mostrado en este Blog, en este pequeño baúl, mio y para mi.

En breve llega la hora de cenar, por hoy dejaré de comer pan, por muy poco que antes comierda, al igual que fruta. Intentaré con un “no tengo hambre”.
Perdoname, perdoname Yo.

14 de abril de 2011 -18.01 horas

Publicado: abril 17, 2011 en Uncategorized

Que raro se me hace volver aquí. Es como recuperarme a mi misma, a aquella de la que intente huir, y tan idiota pensé que realmente jamás la vería.
¿Cuánto tiempo llevo creyendo ser la que ya no soy? Hace un mes recibí un “logro” parte de alta de la nutricionista. Ridículo si digo que asistí por primera vez a consulta hace un año, con mi TCA en pleno auge, una consulta para contar lo que ocurría y que para comenzazr un tratamiento me citaron un año después. ¿Creen que una persona con TCA necesita ayuda un año después de ser diagnosticada de TCA con 11 años de enfermedad? Yo también creí que no, pero así fue.
El psiquiatra me alimentó de droga barata que lo único que me hizo fue generarme un cuadro de ansiedad tremendo y pase en solo dos meses por mas de 3 psicologos, a los cuales tuve que comenzar a contarle mi historia, una y otra vez….

Si hoy soy capaz de mirarme al espejo es porque lloré noche tras noche bajo una misma almohada creyendo que luchar conmigo misma era la solución para esta enfermedad…y creerme, conseguí “irónicamente” curarme. Eso si, si curarse significa comer, proqeu si curarse significa no querer morirse cada día por este horror de enfermedad….fracasé terroríficamente.

Pues bien, como dije volví aquí pro alguna razón, pero si con un único objetivo, y es poder aquí sí hablar tranquilamente, sin tener la necesidad de sentir que nadie me entiende, NADIE.

Me siento mal, terriblemente mal. Y no crean que se me murió un familiar, ni me diagnosticaron una enfermedad terminarl, no! Pero yo me siento morir cada día, así, literal, MORIR. El corazón se me encoge de angustia, me surgen ansias por vomitar y un terrible asco por todo lo que existe a mi alrededor. Pienso y me replanteo que no veo razón para sentir tales sensaciones, pero lo único que observo es que realmente lo que no veo es ninguna razón para no seentirlo.
Siempre sentí miedo al dolor físico, a que me pincharán, me maltrataran , me destrozarán y muriera tan sólo de sentir ese dolor físico, pero lo que realmente no me doy cuenta es de que siento ese dolor, es un dolor algo menos físico, pero también duele, y mucho, por eso creo que muchas veces cuando siento todo esto, me muerdo la mano derecha, para evitar sentir todo el asco interior que me enerva por dentro.
¿Sabe cual es mi deseo? Es bien, bien sencillo. Y es que no es otro que poder sentar a todos y cada una de las personas uqe me importan o que necesite pro alguna razón en esta vida, en una silla. Sin posibilidad de que ninguno puediera mediar alguna palabra conmigo, y respirar hondo antes de poderles gritar quien realemnte soy, como me siento y quienes son ellos para mi, para mi interior, para mi vida.
Tras ello MORIR. Morir físicamente, morir para siempre. Sin dolor físico, una destrución silenciosa, repentina, acabada.
Y descansar, y ser feliz. SER FELIZ.