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He leído el último post. Y, que engañada estaba. De nuevo negaba la evidencia, el hecho de que todo mi conflicto interno y externo sí que se debía a mi enfermedad. Días después supe que mi relación iba viento en pompa, que es difícil para la otra persona ver y aceptar que quien amas sea capaz de hacerse daño y volverse loca por algo tan común como llevarse un tenedor a la boca.

Respiro hondo, agacho la cabeza y digo que de nuevo estoy aquí. Acepto cualquier replica, acepto críticas por desaparecer durante mucho tiempo, pero volver aquí me traslada a una realidad de la cual no quiero vivir.
Vuelvo a la báscula, al espejo, a pellizcarme, a sentirme miserable, gorda y fuera de lugar. Llevo tres meses en casa de mis padres, la situación económica me ha hecho volver después de cuatro años, y no puedo negar que cada esquina tiene el reflejo de un pasado, de mi pasado. Y en él me encontraba yo y mi enfermedad, porque lo que si tengo ya claro es que se trata de una enfermedad, nada de estilo de vida, de reina, de princesas ni de estupideces. Es una enfermedad horrible, como aquél demonio que te persigue y te machaca, que te ordena y te maltrata.

Y necesito volver a edentrarme en ella. Ayer vi “21 días sin comer”, y en muchas ocasiones me hizo temblar, en cada uno de los testimonios estaba yo, esa era yo – ¿o soy?- esos pensamientos eran los mios – ¿o son?, las actitudes, los hábitos, era yo y todas y cada una de nosotras.

Y bien, a la espera estoy, de a ver con que pensamiento levantaré mañana. Pero no puedo engordar un gramo más, no puedo. Y de nuevo, vuelvo a volverme loca. Loca por sentirme delgada y esbelta.

Necesito conseguirlo, de nuevo.

Perdonadme.

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9 de febrero de 2012

Publicado: febrero 9, 2012 en Anorexia, Báscula, Felicidad, Mialrededor

Hola de nuevo. Aquí estoy bajo un manto de lágrimas.
Aún no se muy bien porque estoy aquí, pero imagino que cada vez que me siento sola y acorralada acudo a este lugar.

Llevo dos meses enferma, no es nada preocupante, pero esos dos meses apenas he podido hacer ningún tipo de ejercicio (ya os imaginais: eso de quemar calorias), por lo que mi cabeza a vuelto a retomar viejas ideas.

Actualmente ya estoy medio curada- problema que me dejaba sin apenas movilidad- , pero ese medio aún me impide moverme y removerme para evitar que la báscula se altere.
Es de decir, que el efecto de la primera medicación me daño el estómago e hizo que durante cinco dias mi ingesta de alimentos fuera casi nula. ¿He de alegrame?

Añoro en muchas ocasiones esta vida paralela que viví durante años, pero también recapacito y utilizando algo más el razocinio llego a la idea de que al vida de antes me perjudicó y me obligó a perderme muchas vivencias que hubiesen sido fascinantes: el mero hecho de una merienda entre amigas.

Aún no se ni que hacer ni donde situarme. También durante mucho tiempo lleva rondando la idea de si verdaderamente vivo ahora mismo lo que deseo vivir o si sólo lo hago por los demás, por los que me rodean.
Y es que, a parte de mis venturas no afortunadas pasadas, me gustaría a ser de nuevo una chica algo menos responsable y más alocada. Me gustaría no pensar tanto en las consecuencias, vivir más los momentos y dejarme llevar. Pero creo que hay algo dentro  de  mi que me presiona para que haga lo “políticamente correcto” y me estoy cansando, demasiado cansada.

Sobre comer y vomitar no escribiré hoy nada. Pues no quiero escribir propositos si luegos me serán imposibles cumplirlos (demasiados ojos detrás de mi), lo que si deseo es escribir lo ya realmente realizado. Por eso volveré pronto con las “tareas” realizadas.

Entre tanto médico, mi madre se ha enterado de – ¿Enfermedades anteriores?, Ah si, aquí pone anorexia nerviosa. Pero ni palabra de ello, mi importancia por parte de nadie. Imagino que para ella es un simple juego, ya que la que realmente importa aquí, allí y siempre: es ella.  (Pero tranquilas/os, he aprendido a vivir en mi misma, a sufrir en mi misma, y a enloquecer en mi misma ).

Sin más, gracias querido diario por escucharme. Muy pronto me tendrás aquí.

Me pese cuanto llegue. Un kilo más; serena me he duchado. Apenas me miro el cuerpo, evito los espejos y mirarme a mi misma.

He cenado un yogur con cereales (fibra para que todo se ponga duro y no decaido).

Son las 11 y veinte de la noche y estoy contandole a mi mejor amiga como me siento de mierda. ¿La subida de kilo tuvo algo que ver en que ahora esté llorando como una magdalena?
Hace dos horas pensaba que todo estaba controlado. No sentí pánico, ni tristeza. Respiré y me dije, agua y fruta, 5 comidas al dia, pocas porciones.
Me siento agusto cuando me escucha, la quiero tanto. Tengo una AMIGA, y debo sobrevivir por ella.