29 de mayo. 12.27 horas

Publicado: mayo 29, 2010 en Uncategorized

Me voy enfrentando a situaciones que hace tan sólo meses ni siquiera eran opcionales de poder ni siquiera olerlas. Ayer mi novio deseaba una pizza, Telepizza…, ofertas, juvntud y comida basura…toda una línea recta.
Pensé rápidamente en como mi organismo actuaria cuando si quiera oliera tal comida. Absurdez parece esto para alguien que no padezca un TCA odioso en su organismo, pero para mi es todo un mundo cruzar las puertas de un local como ese.
Entramos y el olor penetró rapidamente en mi, en ese momento quise llorar. No entendía a mi cuerpo, no entendía a mi mente. ¿Qué estaba ocurriendo dentro de mi? Deseaba salir corriendo de ahí, atracarme de quince como las que salian rapidamente del hornillo y vomitar como una loca en cualquier lugar oscuro.
Nada ocurrio. Compramos su pizza y caminamos hasta casa. Mientras ello, ambos sabiamos lo que estaba ocurriendo, ambos sabiamos que yo sentía un malestar, que yo estaba enfrentandome a un reto, que yo me sentía tremendamente fuera de lugar, que me adaptaba a una situación cruel para mi otra yo. Que algo en mi me estaba castigando…

Pero una vez en casa, y ya mi ensalada completa encima de la mesa y su pizza en el otro extremo de la mesa…todo paso como un hecho normal y familiar. No probe bocado, no lo hice.
Ni siquiera deseé hacerlo. Pero si lo hubiese deseado no podría haberlo hecho, necesito dar pasos pequeños, necesito ir recogiendo flor por flor por el camino…

Tras horas juntos, se marcho… Sentí inmensas ganas de llorar, sentí un asco horrible en mi, sentí que deseaba vomitar. Cualquier pequeña mota de alimento ingerido.
Pero no. No lo hice, tras varias lágrimas absurdas me quede durmiendo.
Hoy me siento emocionada, hoy me siento grande, hoy me siento realmente fuerte.
No entiendo a mi propia voluntad, no entiendo como yo misma y sola puede formar esquemas, escalas, planes para irme enfrentandome poco a poco a la enfermedad. Como sólo yo he causado realmente acercarme a la cura, y como la ayuda de psicologos y psiquiatras, nutricionistas…no me valieron para nada. Sólo para actuar con rebeldía, para enfermarme aún más a pastillas y cambiar mi organismo a puntos de ni siquiera poder dormir.

Todo avanza. Lentamente, pero lo hace. He ganado peso. Lo he hecho y es cierto que hay veces que me veo realmente asquerosa y llena de grasa, pero intento frenar todo intento de volver a rellenar el vaso enfermizo de ganas de morir, de perder el tiempo y de caer de hambre.

Me siento fuerte, y mis dias son muy activos. Lleno todo minuto de cualquier acción que me deje fuera del mundo del daño, de la anorexia y la bulímia.

Mi pareja viene apoyandome. Ni me agobia ni es una enfermedad. Justo necesito la normalidad, justo necesito no sentirme diferenciada, enferma, triste, depresiva. Justo necesito una vida normal, donde cuenten conmigo para una chuleta, así no me la coma, o para una bolsa de palomitas.

La vida es bella. Lo se y nada ni nadie me hará cambiar de opinión.

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