15 de mayo. 11.24 horas.

Publicado: mayo 15, 2010 en Uncategorized

Poco a poco voy observando como mi vida, mis actos y mis sentimientos van cambiando.

Me he puesto ortodoncia. Si, es así. He actuado de nuevo en contra de  mi propia voluntad, de mi propia enfermedad. Ahora a parte de afrontar ante el espejo la sensación engañosa de sentirme demasiado gigante, debo de afrontar el hecho de no tener la belleza que yo tanto deseo y una boca algo más que horrible.

Aún no he llorado. Aún no he sentido esa asquerosidad que baña nuestra alma cuando vemos ante ese odiado reflejo nuestro cuerpo.

La relación que he establecido con la comida es algo extraña. Ahora veo el alimento como un aporte para poder realizar las numerosas tareas que propongo cada día y que me deja casi sin tiempo para mi, para pensar. Y es que es justo lo que deseo cuando me levanto, vivir de tal manera que no me de tiempo ni a plantearme el no querer hacerlo.

Cuando decidí la ortodoncia lo primero que se me pasó por la cabeza fue el hecho de la dificultad para ingerir alimento que ello conlleva, y sonreí al establecer un acuerdo con la enfermedad sobre como ello me ayudaría a perder algún que otro kilo. Tras ello. Me puse realmente seria y me llamé de estúpida por tales enfermizos pensamientos que cada día que pasa intento evitar con más intensidad.

Los exámenes de universidad están a la vuelta de la esquina, y ya comienzan los agobios primerizos. Jajaja,.
Debo aprobar entre junio y septiembre todas las asignarias de este curso, tengo miles de sueño que cumplir y todo debe ir en orden y de forma estratégica.

Hace tan sólo una semana que de forma insconciente le mostre a mi madre el gran rencor que tengo en mi misma hacia ellos, hacia como se han comportado durante tantos años. Lloró. Realmente le duele. Le duele verme que me pierden, que crezco, que cuando los necesitaba no los tuve y ahora que no los necesito quieren estar. No es justo por mi parte guardar sustancia del pasado, pero es algo qeu tengo en mi corazón y que por mas que intento quedó impregnado ahí.

¿Saben algo? Tengo muchas lágrimas que quiero derrochar, pero os prometo que convertiré cada una en ganas de vivir y sonreir.

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comentarios
  1. samantha dice:

    si! sonrie, por que es lo mejor.. por que nos hace querer vivir…
    mucha suerte en tus exàmenes!!!!!

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