21 de marzo. 15.39 horas.

Publicado: marzo 21, 2010 en Uncategorized

Todo avanza demasiado lento. Me siento algo mas viva y extraña a la misma vez.

Los días avanzan y la comida queda expuesta a un lado, dejo por momentos de ser el centro, de ser yo misma. Era el aire que alimentaba mi vida, era y es. No puedo engañarme, no todo ha terminado, no todo ya quedo como un pasado algo no deseado, o quizá a veces si.

Siento en ocasiones que mi cuerpo ensancha y que los kilos aumentan, sólo a veces. Pero esas veces me trasladan al ayer, hace un años y hace once.
Once años. Tanto junto a todo esto que ahoga.

Mañana tengo que ir a ver a mi psicologa, ella hizo un expediente de mi situación para el endocrino.
Siento que poco necesito de ese profesional, siento que no podré aguantar una rutina expuesta en un papel, una rutina diaria que me ahogara, que no cumpliré. Y que el no hacerlo me hará daño.
Hace días que fui a la psicóloga y necesitaba contarle tantas cosas que apenas me dejo hablar. Siento que no localizó aciertamente donde radica todo el problema, siento que siente que sólo me baso en disminuir el número sobre la pesa, el sentir mis huesos bajo la ropa.
No, va más allá. Va al hecho interno de sentirme a veces muerte, poco querida. Siento el rencor de un amor paterno y materno que no existe, siento la fustración de hacer daño a quien mas quiero, siento que mi vida no tiene lugar cuando algo no va bien, o cuando yo creo que no va bien. Siento celos de la vida: odio que ella me amé. Me amé tanto que me tengo atada. Que tenga que vivir.
Aún reparacen ideas de huida, de dejarlo todo. De no merecer la pena en absoluto.

Me acuerdo tanto de él. Tanto, que aún me quema. ¿Por qué no supo tratarme? Lloré tanto, tanto con sus malas palabras hacia a mi.
No soportaba que yo no pudiera hacer el amor con él. No soportaba que yo muriera de dolor en cada penetración. Y toda comprensión del primer dia se convirtió en un infierno posterior. Me sentía obligada a abrirme para él, me sentía inútil de ese asco interior que lograba sentir sobre mi desnuda.
¿Y ahora? Tengo un miedo feroz. Todo envuelve a mi vida, esta enfermedad alimenta cada detalle de ella.
Tengo tanto miedo a no poder nunca lograr hacer el amor. A nunca poder satisfacer al otro lado.
Tanto miedo que me he negado al amor. ¿Cómo lograr que me amen si ni siquiera yo me aprecio?

 

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comentarios
  1. patri dice:

    puede que ablemos en temas diferentes, pero tu entrada, me evoca sentimientos similares a los tuyos…has arrancado palabras,que de mi boca creo jamas pudieran salir, y me siento…liberada…gracias…

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