He leído el último post. Y, que engañada estaba. De nuevo negaba la evidencia, el hecho de que todo mi conflicto interno y externo sí que se debía a mi enfermedad. Días después supe que mi relación iba viento en pompa, que es difícil para la otra persona ver y aceptar que quien amas sea capaz de hacerse daño y volverse loca por algo tan común como llevarse un tenedor a la boca.

Respiro hondo, agacho la cabeza y digo que de nuevo estoy aquí. Acepto cualquier replica, acepto críticas por desaparecer durante mucho tiempo, pero volver aquí me traslada a una realidad de la cual no quiero vivir.
Vuelvo a la báscula, al espejo, a pellizcarme, a sentirme miserable, gorda y fuera de lugar. Llevo tres meses en casa de mis padres, la situación económica me ha hecho volver después de cuatro años, y no puedo negar que cada esquina tiene el reflejo de un pasado, de mi pasado. Y en él me encontraba yo y mi enfermedad, porque lo que si tengo ya claro es que se trata de una enfermedad, nada de estilo de vida, de reina, de princesas ni de estupideces. Es una enfermedad horrible, como aquél demonio que te persigue y te machaca, que te ordena y te maltrata.

Y necesito volver a edentrarme en ella. Ayer vi “21 días sin comer”, y en muchas ocasiones me hizo temblar, en cada uno de los testimonios estaba yo, esa era yo – ¿o soy?- esos pensamientos eran los mios – ¿o son?, las actitudes, los hábitos, era yo y todas y cada una de nosotras.

Y bien, a la espera estoy, de a ver con que pensamiento levantaré mañana. Pero no puedo engordar un gramo más, no puedo. Y de nuevo, vuelvo a volverme loca. Loca por sentirme delgada y esbelta.

Necesito conseguirlo, de nuevo.

Perdonadme.

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17 de abril de 2012

Publicado: abril 27, 2012 en Uncategorized

No puedo más. No se que le ocurre a mi cabeza. Creo volverme loca.

Llevo años compartiendo piso, pero este año se me está haciendo muy difícil que entre ellos se encuentre mi enamorado. Todo se está yendo al traste, y juro y perjuro que nada tiene que ver con  mi enfermedad.
Me he adaptado a comidas copiosas, a noches locas de alcohol, a probar un poco de aquí y otro de allí, todo eso claro sin ni siquiera pensar en ir al baño y echarlo todo por el toilet. Y no por el hecho de no querer hacerlo, sino porque sabes que te van a oír y luego tienes que justificar.

Aquí viene la “palabra clave” del asunto, justificar. Todo tienes que justificarlo, el porqué un día no almuerzas, el porqué todas las noches cenas fruta, el porqué evitas picar lo más mínimo entre horas. Y de buena cara, a la recién llegada, le pones cualquier excusa (quien ha es cómplice de este loco demonio-o ambas (anorexia y bulimia)  saben que en el cajón tenemos no una, sino el cajón repleto de excusas) y “cuela”. Sonríes y todo se ha quedado igual.

En cambio con la persona que ya conoce del problema, no cuela, y por no tener que poner excusas estúpidas  y al final acabar discutiendo, acabas diciéndote a ti misma: Perdedora, comete eso y el año que viene “Dios dirá”.

Pues bien, así llevo más de ocho meses, cediendo a mi misma, y he puesto todo y cuando digo todo, me refiero hasta mi propia piel para que nada relacionado con mi enfermedad llevará todo al “traste”,  pero como en toda pareja normal, hay miles de puntos en los cuales no debes caer para que todo se rompa. Y por mi parte yace casi muerto.

Queridas amigas y amigos, si hay alguien por ahí que pueda leer esto. Creo que todo se ha  muerto. Y esta vez no fue culpa de mi enfermedad y orgullosa me siento de decirlo; por el contrario mi pensamiento anda culpándome de lo  asquerosa, gorda, obesa, y mil cosas más que podría decir sobre mi misma.

       Que lástima.

9 de marzo de 2012

Publicado: marzo 9, 2012 en Uncategorized

Acabo de llegar de mirar escaparate tras escaparate y vuelvo de nuevo con lágrimas en el alma – en los ojos no tengo prohibido, pues fui acompañada por mi actual pareja, y sería para él lamentable que me pusiera a llorar porque unos pantalones no suben y los otros subieron esforzando.

Apenas tengo tiempo de escribir, pues a escondidas lo estoy haciendo y me tiene que dar tiempo de borrar cualquier rastro que quede de está página.

No podría ahora mismo describir lo que realmente siento, es una angustia tan honda que sólo reaparecen ideas de un pasado que siento tan cercano, siendo clara diria que yo misma con un cuchillo moldearia mi cuerpo. Es asi realmente como me siento.

Hoy, después de varios meses, voy a salir de fiesta y ahora no cabe un no, no entra, pero lo único que me apetece es hundirme entre las sábanas y gritar al demonio que venga y me recoja.
Y el sentir todo esto me hace sentir aún más idiota, y es un circulo que nunca se acaba, que siempre permanece.

El tiempo se acaba  y sólo diré a mi pequeño lugar, que intentaré deshacerme de estos locos pensamientos.

19 de febrero de 2012

Publicado: febrero 19, 2012 en Uncategorized

Es impotencia. Esa es la palabra con la que  puedo describir mi situación. No se si ya lo dije aquí, en mi pequeño cuaderno de los secretos, pero llevo algo más de dos meses con un pequeño problema de salud que apenas me deja moverme. No hablo de andar de la cocina al salón, de ir a comprar, hablo de que no puedo ir a nadar, correr, andar, dar paseos, emborracharme, salir de fiesta.

Aquí si que puedo decirlo: tengo miedo. El martes pueden darme alguna respuesta de todo esto, y tengo miedo a la respuesta. Actualmente ando cursando una beca que me costó sudor y casi lágrimas conseguir y puede que todo se vaya por la borda. Y no, no me voy a morir, pero ¿saben qué? para mi es importante vivir y seguir mi rutina.

Como ya sabreis – si hay alguien que me lee- cualquier alteración en la vida, altera en la mente y sobre todo en esa parte de nuestra mente enferma (porque las cosas hay que llamarlas por su nombre). Dos yo: una real y otra enferma. Ambas actualmente combaten, una se preocupa por cosas reales y otra por una báscula, calorias de más, no movimiento….

Pues bien, como ya dije, todo se altero: resurgió la maldita. Bebo la máxima cantidad de agua para sentirme saciada, en estos dos meses he conseguido no tener ganas de comer, no tener problema en rechazar la comida, la rica comida. Mis desayunos son una pequeña fruta, mi comida es reducir el plato y la cena: según el humor de mis padres y su tolerancia: otra fruta. Agua, agua y te.
Se que estoy cometiendo grandes errores lo se, y más con la medicación que llevo para ver si mejora mi estúpida pierna, mi estúpido cuerpo (cosa que no ocurre por ello el martes ir al especialista-).

Escribo aquí, porque nadie puede reprocharme, porque es mi lugar, son mis sentimientos. Y ahora mismo soy egoista, me importo yo y quiero recuperarme porque creo que me lo merezco, porque creo que luché y lucho cada día. He perdido muchas cosas por el camino por poder conseguir lo que hoy tengo y tengo miedo a perderlo.

Necesito volver a volar, o al menos, a andar sin dolor, ni físico ni mental.

Pdt: deseo y ansio que nadie que me conozca pueda leer esto, podría desmoronarme por completo.

13 de febrero de 2012

Publicado: febrero 13, 2012 en Uncategorized

Da igual, aquí cada uno viaja en su mundo sin importar el mundo del otro. Hace días que volví a casa -de mis padres- a  pasar unos días y aunque siempre se me hace algo difícil (sobreactuar agota), creo que esta vez en muchísimo tiempo es la más complicada.

Creo recordar ponerme tres mil “metas” sobre peso, sobre horarios, rutinas y formas de hacer y también creo recordar que en muy pocas ocasiones logré cumplirlas al 100%, no ya por mi , si no por mi alrededor. Y es que aunque lo cierto es que me siento realmente sola, conmigo misma, vivimos en un mundo rodeadas de personas. Y a nadie le gusta que le vean no cumpliendo “normas sociales”. (Fue así como se me ocurrió nombrarlo).

Hoy he vuelto a discutir con mi madre, más que discutir yo, discutió ella. Nada que ver con mi “problema” ni mucho menos, – como ya sabeis después de 11 años atrapada en una ratonera la cual nadie descubrió, no va a ser ahora algo importante- ; pero la discursión me dolió. Si, me dolió, porque aunque ya se que ella sólo piensa en si misma, yo también quise pensar en ella y creo que no le gustó oir una pequeña verdad sobre la realidad – lo cierto es que en muchas ocasiones preferimos que no nos las cuenten- pero está vez fue de manera totalmente inofensiva y siempre, -¿dije siempre? – pensando en ella. Pero no, de nuevo fallé.

Hice una gilipollez, pero lo hice. A parte de que llevo días evitando cualquier pequeña porción, toma de comida que sin percatarse nadie pueda ahorrarme; comparé mi peso y medidas con modelos, con mujeres “no reales” – estaremos de acuerdo en su no realidad- pero tan, tan deseables.

Por favor: no llamar a esto recaida. No, porque si es asi. Me caigo.

10 de febrero de 2012

Publicado: febrero 10, 2012 en Miedo, Obsesión

Perdoname yo, perdoname tú. Perdonarme.
Pero necesito volver, necesito ese mundo sólo mio. Sólo mio.

A veces resulta demasiado difícil vivir en dos lugares
al mismo tiempo, tras el espejo y delante de él.

 

9 de febrero de 2012

Publicado: febrero 9, 2012 en Anorexia, Báscula, Felicidad, Mialrededor

Hola de nuevo. Aquí estoy bajo un manto de lágrimas.
Aún no se muy bien porque estoy aquí, pero imagino que cada vez que me siento sola y acorralada acudo a este lugar.

Llevo dos meses enferma, no es nada preocupante, pero esos dos meses apenas he podido hacer ningún tipo de ejercicio (ya os imaginais: eso de quemar calorias), por lo que mi cabeza a vuelto a retomar viejas ideas.

Actualmente ya estoy medio curada- problema que me dejaba sin apenas movilidad- , pero ese medio aún me impide moverme y removerme para evitar que la báscula se altere.
Es de decir, que el efecto de la primera medicación me daño el estómago e hizo que durante cinco dias mi ingesta de alimentos fuera casi nula. ¿He de alegrame?

Añoro en muchas ocasiones esta vida paralela que viví durante años, pero también recapacito y utilizando algo más el razocinio llego a la idea de que al vida de antes me perjudicó y me obligó a perderme muchas vivencias que hubiesen sido fascinantes: el mero hecho de una merienda entre amigas.

Aún no se ni que hacer ni donde situarme. También durante mucho tiempo lleva rondando la idea de si verdaderamente vivo ahora mismo lo que deseo vivir o si sólo lo hago por los demás, por los que me rodean.
Y es que, a parte de mis venturas no afortunadas pasadas, me gustaría a ser de nuevo una chica algo menos responsable y más alocada. Me gustaría no pensar tanto en las consecuencias, vivir más los momentos y dejarme llevar. Pero creo que hay algo dentro  de  mi que me presiona para que haga lo “políticamente correcto” y me estoy cansando, demasiado cansada.

Sobre comer y vomitar no escribiré hoy nada. Pues no quiero escribir propositos si luegos me serán imposibles cumplirlos (demasiados ojos detrás de mi), lo que si deseo es escribir lo ya realmente realizado. Por eso volveré pronto con las “tareas” realizadas.

Entre tanto médico, mi madre se ha enterado de – ¿Enfermedades anteriores?, Ah si, aquí pone anorexia nerviosa. Pero ni palabra de ello, mi importancia por parte de nadie. Imagino que para ella es un simple juego, ya que la que realmente importa aquí, allí y siempre: es ella.  (Pero tranquilas/os, he aprendido a vivir en mi misma, a sufrir en mi misma, y a enloquecer en mi misma ).

Sin más, gracias querido diario por escucharme. Muy pronto me tendrás aquí.